Depresión: ¿cómo prevenirla?

"Melancolía", de Edgar Degas

La felicidad es el objetivo central de la mayoría de las culturas; es el logro máximo, queremos ante todo ser felices. Y para ello utilizamos todos los medios y recursos para obtenerla.

Tenemos la obligación de ser felices, es parte de un impulso vital. Y, sin embargo, la vida de las personas está siempre en constante sufrimiento, hasta la vida misma es sufrimiento.

Uno es el sufrimiento natural de la tensión vital, siempre entre muerte y vida, entre salud y enfermedad. Hasta a nivel molecular, no hay vida sin muerte. Otro es el sufrimiento por los efectos del mal que hacen las personas sobre las personas. Otro es el sufrimiento del mal que yo procuro sobre los otros, éste es sin duda el mayor sufrimiento porque de él no puedo olvidarme, lo llevo dentro, no puedo expulsar los efectos de este mal.

La felicidad auténtica es la que experimentas cuando haces lo que debes estar haciendo.
Cuando sigues tu propio camino, tu meta personal. Este camino es aquel que te lleva a conocer realmente quién eres, te lleva a construir tu personalidad, te creas a ti mismo, este viaje no causa la felicidad. El viaje mismo es la felicidad.

Y el viaje continua, no se detiene, se opone a la resistencia de quedarse parado o sin trabajo, en cada logro pequeño de este mundo se halla la semilla de la felicidad, que nuestra vida tenga sentido; para aquél que siempre está avanzando hacia la meta ciertamente no hay tristeza en el mundo.

Una de las características de la depresión es el sentimiento de desesperanza y desesperación, de no estar avanzando hacia ningún sitio, de sentirse imposibilitado para alcanzar cualquier objetivo. La depresión es la ausencia de movimiento hacia un objetivo.

Cuando el alma viaja a través de la vida desarrollándose de forma auténtica, con esfuerzo, de forma gratuita sobreviene el sentimiento de felicidad. Este viaje es lo que constituye la esencia de la vida misma, es la vida misma. Cada paso de ese viaje es esencial y tiene un valor inapreciable. La depresión es una pequeña experiencia de la muerte misma y es por eso que provoca tanto dolor. El alma del depresivo tiene obstruido el paso para avanzar y moverse hacia su destino.

¿Qué es lo que necesita una persona deprimida? ¿Qué debemos decirle?:

  1. Muévete, mueve primero el cuerpo si tu alma siente angustia o dolor. Mueve el cuerpo, lo externo estimula lo interno. Podría ser hacer ejercicio físico o un trabajo manual. Cura el estancamiento con el movimiento. No puedes acercarte a alguien que está deprimido y decirle: – “sé feliz”; en vez de esto, llévatelo a correr. Lo mejor de todo: ayúdale a que haga algo por otra persona.
  2. Para que la vida cobre sentido es necesario saber quién eres, saber qué es lo que debes hacer, saber que caminas hacia algo. Si te conoces a ti mismo y tienes conciencia de tus habilidades, de lo que quieres conseguir, tu autoestima estará intacta, pulsará con vitalidad, te estás convirtiendo en lo mejor que podrías ser. La confianza en ti mismo crecerá. Si no te estás moviendo, si estás confuso e inseguro acerca de dónde debes ir te faltará autoestima. Hay que decidir. Debes tener un enfoque agudo y claro en aquello que constituye lo distintivo de tu personalidad.
  3. El camino que debes tomar debe ser el verdadero, el tuyo, no debes tomar el camino erróneo, esto causa depresión. El logro de sentido en cosas pequeñas y triviales es un paso pero no es el definitivo, es un pequeño escape (coleccionar objetos, etc.), pero la verdadera tarea es construirte a ti mismo. No te fíes de los ultrarrápidos, de los instantáneos, de los desechables, son soluciones muy pasajeras. Terminan en sí mismas, no te abren el camino. En tu viaje por este mundo debes entregar un paquete al final, lo importante es entregar ese paquete, no si has ido en bicicleta o en autobús. La mercancía eres tú mismo. La mercancía es haber logrado y difundido el Amor. Si estás abierto, el Amor mismo te conducirá.
  4. Define tus propios valores y no aceptes sin reflexión los valores que se promueven en nuestra cultura: emociones fáciles y gratificación inmediata, vida muelle, sin pensar, risas vacías. Si quieres felicidad debes trabajar por ella, debes anhelar la sabiduría y desear los valores más que las cosas.
  5. Confía en Dios, como Abrahám, contra toda esperanza. Él lo hará. Y lo hace con el creyente y con el no creyente, porque Dios todos los días hace milagros.

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Una respuesta a Depresión: ¿cómo prevenirla?

  1. José Sáez dijo:

    Estimada Doctora Arolas: He de dejar aquí mi testimonio personal. No sólo me ha encantado tu clara y concisa descripción de la depresión y sus caminos de curación, sino que personalmente tu escrito me ha ayudado. En verdad, pararse, estancarse, es comenzar a morir. Moverse, caminar, es comenzar a vivir. Gracias y un abrazo.

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