La riqueza antropológica del deporte

Siluetas de distintos deportes

Es bien conocido que la Antropología es la ciencia que estudia al hombre en su totalidad incluyendo aspectos biológicos y socioculturales, y también lo considera parte integral de cualquier grupo o sociedad. Su objeto de estudio es compartido por distintas ciencias y sus interrogantes se centran en el ser humano. Como consecuencia la Antropología está incluida científicamente en las llamadas “ciencias del hombre”, ciencias que tienen como fin no sólo avanzar en el conocimiento teórico, sino también proporcionar progreso y, según los campos, ayuda al ser humano.

Pero quizás no sea tan conocida la existencia de una Antropología del deporte, parte de la Antropología filosófica que explora el deporte como actividad humana (libre), sus relaciones con otras actividades y funciones del ser humano, y que  también se propone el perfeccionamiento integral de la persona.

El deporte siempre dice relación con la actividad física bien como tiempo de ocio, o como deporte o competición, actividad que en los últimos decenios ha ido tomando también, y cada vez con mayor amplitud, un carácter marcadamente profesional.

En pleno s. XXI es clave saber que el deporte va más allá de una actividad física específica y que tiene un importante efecto en el hacerse de la persona; muestra de ello es que, a través de la actividad deportiva, se busca cada vez más el perfeccionamiento integral  del individuo.

Podemos considerar la actividad física y deportiva como un medio idóneo para el desarrollo de la persona en los aspectos físico, intelectual y moral. En este sentido me gustó especialmente el discurso del Papa Benedicto XVI a una delegación de participantes en los campeonatos mundiales de natación de 2009. Les decía: “el deporte, practicado con pasión y atento sentido ético, especialmente por la juventud, se convierte en gimnasio de sana competición y perfeccionamiento físico, escuela de formación en los valores humanos y espirituales, medio privilegiado de crecimiento personal y de contacto con la sociedad”.

Actualmente muchos atletas son modelos para los jóvenes. Es de justicia citar al deportista español más emblemático de nuestro tiempo, Rafa Nadal, “bueno -se suele decir- dentro y fuera de la pista”,  afirmación que considera tanto sus éxitos profesionales como tenista –logrados con trabajo y esfuerzo-, como las virtudes humanas que ha ido adquiriendo -¡con esfuerzo!-, a lo largo de sus todavía pocos años, como persona.

Ejemplos como el del tenista español pueden ser determinantes para los jóvenes en la construcción positiva de su futuro, al favorecer la afirmación de valores tan  importantes como la lealtad, la perseverancia, la amistad, la solidaridad, etc., valores que contribuyen a que los jóvenes luchen por ser  campeones no sólo en el deporte, sino también en la vida.

Existe una relación real entre persona, deporte, cultura, sociedad y medios de comunicación social. Gracias estos medios de comunicación, las manifestaciones deportivas ejercen un notable impacto en la opinión pública, dado que su lenguaje es universal y llega especialmente a las nuevas generaciones. Hacer circular mensajes positivos a través del deporte contribuye, por tanto, a construir un mundo más fraterno y solidario.

 

BIBLIOGRAFÍA

-Discurso de Benedicto XVI a la Delegación de participantes en los campeonatos mundiales de natación. Palacio Pontificio de Castengaldolfo, 1 de agosto de 2009.
-BLANCHARD K.  y CHESKA. Antropología del deporte. Ed. Bellaterra, S.A. Barcelona, 1986.
-YEPES STORK, R. y ARANGUREN ECHEVARRÍA, J. , Fundamentos de Antropología. Unideal de excelencia humana. EUNSA, Pamplona, 2004.
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