¿A qué llamamos música?

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En este breve artículo se reflexiona acerca de la definición de música, buscando los elementos que la configuran y por eso la reconocemos. Así pues, tratamos de contrastar un criterio válido que abarque a todas las épocas y también a las diferentes culturas que han reconocido el fenómeno sonoro como música. Independientemente de los usos, costumbre o aplicaciones concretas que la sociedad, en cada momento histórico le asigna. Otra cosa diferente será la música como concepto, ya que esta herramienta comprende, lenguaje, ciencia y arte. Pero eso será otra reflexión.

Definiendo la música

En mis años de docente, y a modo de evaluación inicial, siempre les planteo a los futuros maestros que definan ese fenómeno sonoro que identifican todos con el nombre de música y que además está presente en nuestra vida de manera permanente como un artículo de consumo cotidiano. Las respuestas suelen agruparse generalmente en tres bloques concretos. El primero son respuestas personales que definen gustos o canciones de moda. El segundo grupo son respuestas, quizás algo más pensadas, que tienen un componente cultural, ya que hablan de sensaciones, sentimientos y de emociones, entre otras cosas. El tercer bloque se limita a escribir la definición más común “música es el arte de combinar los sonidos y estos con el tiempo”, definición utilizada en los conservatorios, academias y sociedades musicales.

Así pues, el primer interrogante que surge a cualquier persona inmersa en esta cultura visual que nos invade es ¿cómo definir algo que no es visible, que no pesa, que no tiene color, ni sabor, ni olor?, y además existe de manera intermitente y no continua. La controversia se suscita cuando todos los fenómenos sonoros no son identificados, por las personas, como música. En este sentido la cultura establece una jerarquía sonora, ya que el sonido para alcanzar el reconocimiento o categoría de música, necesita tener referencias claras que perfilen los elementos propios del fenómeno sonoro con el fin de ser identificadas. La música ha sido reconocida auditivamente en todos los momentos históricos, y pese a la diversidad de circunstancias ha gozado siempre de un consenso muy amplio, más allá del uso que cada contexto social le asigna.

En definitiva, la definición pasa necesariamente por buscar, a través de información auditiva y escrita, que elementos tienen en común las distintas obras musicales que históricamente han sido reconocidas por todos como música. El recorrido abarca desde Pythagoras de Samos, (572 a.C.-Metaponto, hoy desaparecida, actual Italia, h. 497 a.C.), hasta la actualidad. El nexo de unión entre la música del pasado y del presente al escucharla es reconocido, ya que siempre diferenciamos tres ingredientes básicos que son: ritmo, sonido, elaboración. En todas las piezas musicales, indistintamente del momento histórico o la estética compositiva, se encuentran presentes los tres elementos. Esto ha sido una constante que se pierde en la noche de los tiempos y que viene arrastrándose hasta la actualidad; afectando a las tendencias sonoras más especulativa del momento presente.

Los elementos funcionan formando una unidad en sí mismo, que los compositores amalgaman de manera creativa. Así podemos formular, a modo de propuesta, una definición cerrada que identifique el concepto de la manera siguiente: Música = ritmo + sonido + elaboración = Música. Esta definición no sólo abarca todo el espectro temporal citado, sino también a todas las personas capaces de combinar estos tres ingredientes tanto para componer como también para interpretar.

En este sentido, si estos son los componentes ¿Qué papel juega cada uno de ellos? Ciertamente existe un orden jerárquico que establece la dependencia entre los tres relacionándolos de la manera siguiente: El ritmo está formado por un conjunto de símbolos o figuras relacionadas entre sí, y que tienen contenido propio. Este contenido puede ser medible e interpretable. El conjunto rítmico para ser interpretado necesita estar integrado, como principio básico, a través del pulso por ser el elemento unificador que cohesiona todo el conjunto. El sonido está configurado por vibraciones que podemos representar a través de las notas, y cada una de ellas se identifica por tener una altura de sonido diferente. En este sentido, los sonidos para existir deben vincularse o asociarse a figuras, símbolos o porción de tiempo; en caso contrario no podrían manifestarse. La elaboración, es la capacidad del compositor, del intérprete o del escuchante, para identificar los elementos anteriormente citados. Así, la elaboración posibilita a la persona componer, interpretar y entender el fenómeno musical, indistintamente del momento histórico en qué viva. Estos elementos los encontramos implícitos o mejor dicho configuran la definición, siendo necesarios los tres para identificar eso que llamamos música.

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