Los primeros pasos de la educación infantil (I)

Orígenes de la educación infantil

Cuando hablamos de Educación Infantil, desde el ámbito puramente pedagógico y conceptual nos estamos refiriendo a la acción educativa sistemática que se lleva a cabo sobre niños de edades comprendidas entre los 0-6 años, en instituciones específicamente creadas a tal objeto —Escuelas Infantiles, Centros de Atención Temprana o Colegios— que abarcan y dan respuesta a los alumnos de esta etapa educativa en sus dos ciclos —0-3 y 3-6 años— o en uno de ellos. Sin embargo, hay que considerar que esta etapa educativa no ha sido entendida siempre de este modo, y que ha ido evolucionando a lo largo de la historia, acomodándose y dando respuesta a las necesidades de cada momento, en función de determinados factores sociales, económicos, políticos, culturales y de pensamiento o mentalidad, que han resultado, a la vez, determinantes para dar respuesta a las diversas modalidades de educación infantil. Así veremos que desde el siglo XIX hasta 1970 se conoce la atención a la primera infancia como Educación de Párvulos, diferenciando a partir de 1945 entre Escuelas Maternales —hasta los cuatro años de edad— y Escuelas de Párvulos —de cuatro a seis años—. Y que a partir de la Ley General de Educación de 1970 pasa a denominarse Educación Preescolar, y posteriormente, con la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo de 1990, y hasta nuestros días, se la reconoce como Educación Infantil.

Hasta que comenzaron a crearse las primeras instituciones educativas dedicadas a los más pequeños, la atención, cuidado y educación de los hijos siempre correspondió y corresponde, en primer lugar, a las familias y especialmente a las madres, por naturaleza encargadas de facilitar los cuidados que los menores precisaban. Pero también es cierto que no todas las familias disponían de los recursos y condiciones necesarias para proporcionar un adecuado cuidado y formación a sus hijos y que, en determinados momentos de nuestra historia y en ambientes concretos, los medios fueron poco idóneos —o directamente inexistentes— al objeto de responder a tales exigencias, dando lugar a muy diversas iniciativas e instituciones.

Las primeras escuelas de párvulos que se crean en España, como en otros países, van destinadas precisamente a los hijos de las familias sin recursos, los más necesitados, con un objetivo fundamentalmente asistencial y caritativo, que pretende paliar las carencias de tipo afectivo, moral, formativo y en la mayoría de situaciones también se atiende a las necesidades físicas (alimentación e higiene).

Es importante conocer la evolución que se produce en la manera de interpretar el concepto de infancia a lo largo de la historia, para entender cómo se plantea en la sociedad la necesidad de institucionalizar la Educación Infantil. Conviene conocer los motivos de tipo social y otros factores de diversa índole que subyacen en el origen de estas primeras instituciones educativas para los más pequeños.

Cuando hablamos de educación de párvulos necesariamente tenemos que referirnos a las personas que dedican su tiempo y su vida a esta misión. En todos los Asilos y Escuelas de Párvulos que se crean durante el siglo XIX encontramos siempre un denominador común: la presencia de señoras consagradas, de diversas órdenes religiosas, como las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, las Hermanas Carmelitas de la Caridad de Santa Joaquina de Vedruna (llamadas también Hermanas Escolariesas Terciarias de Nuestra Señora del Carmen), las Señoras de la Congregación religiosa del colegio de Loreto y otras.
Es importante reflexionar, a partir de los datos objetivos, en el papel fundamental que desempeña la Iglesia Católica en el fomento, sustento y difusión de la escolarización de los más pequeños y, como bien sabemos, a pesar de las dificultades de todo tipo que ello comporta.

(Continuará…)

Esta entrada fue publicada en Reflexiones pedagógicas y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.


Una respuesta a Los primeros pasos de la educación infantil (I)

  1. Mar Castellanos dijo:

    En estos duros años de crisis estamos viendo como la economía de nuestro país está devolviendo a las instituciones escolares esa labor asistencial de la que se habla en el artículo. ¿Somos conscientes de que hay niños que pasan las semanas haciendo únicamente una comida al día?. Recapacitemos ante las necesidades reales de nuestra población infantil. Reeduquémonos ante la situación precaria en la que se encuentran estos niños y sus familias. La crisis económica no la podemos solventar de forma individual, pero si podemos acompañar y asistir a los más necesitados desde nuestras comunidades educativas. Si hemos de agradecer algo a la crisis, es el capital humano que está demostrando nuestra sociedad. Paliemos desde donde llegan nuestras manos, esas carencias afectivas, morales y físicas para poder vivir todos juntos en igualdad de condiciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>