“Es hora de desaprender”

Job y sus tres amigos

“Es hora de desaprender” recitaba un anuncio publicitario hace un tiempo. Es mi propuesta cuando inicio las clases. Es el momento… de desaprender. Desaprender… un concepto, una imagen… un prejuicio… para poder aprender. Es hora de “desaprender a Dios” para volver a aprenderlo. Es el testimonio de Job, del sabio Qohélet… de todos los que en la Sagrada Escritura, en la historia de la salvación han tenido que desaprender… para poder creer, para poder convertirse, para poder vivir.

Job tiene que desaprender la experiencia de la bendición para aprender la experiencia de la bendición… en profundidad. Desaprender la bendición en lo amable para aprender la bendición en el amor a los enemigos. Qohélet tiene que desaprender la fe en Dios para aprender la fe en Dios… en profundidad. Desaprender la fe en Dios que, convertida en teoría, queda vacía de Dios, para poder aprender la fe en un Dios que es don.

Desaprender es entrar en la crisis, en la oportunidad de hacer experiencia de la creación, de sacar de donde no hay. Desaprender es entrar en el camino de la conversión. Y te das cuenta de que te pasas la vida desaprendiendo. Y te das cuenta de que la llamada a la conversión es lo mejor que te puede pasar. Porque aprendes a Dios de otra forma, aprendes a tus “prójimos” de otra forma, aprendes la realidad que te rodea de otra forma, te aprendes a ti mismo de otra forma. Y le dices a tu hermano: no me digas que no cambie. Pídele a Dios que no deje de convertirme, de desaprender, de avanzar “hacia dentro”, hacia la profundidad del acontecimiento… porque es el momento, es la hora. Si hoy escuchas su voz… no endurezcas el corazón. Conviértete y cree en el Evangelio.

La vida es conversión porque la vida es pascua, es paso. Pasamos continuamente, en la fragilidad de nuestras existencias, de la vida a la muerte. Pero hay otro paso, el de la muerte a la vida. No endurezcas el corazón… Conviértete. Es esta segunda Pascua, este segundo paso… el que se nos invita a aprender… es al Dios que da futuro donde la muerte parece haber arrebatado toda esperanza al que se nos invita a aprender… porque Él ya nos ha aprendido.

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