Entrena el alma

Anuncio del que habla la reflexión

“Entrena el alma”. Alguien lo ha dicho. Anunciaba cultura y espectáculo. En el fondo… una marca de cerveza. Pero me ha gustado. “Entrena el alma”. Me ha venido a la mente San Ignacio de Loyola y sus Ejercicios espirituales. Me ha venido a la mente San Agustín y su corazón inquieto.

Entrena tu alma para poner en su sitio al cuerpo. Entrena tu cuerpo para poner en su sitio al alma. Entrena el alma… para Amar. Entrena el cuerpo… para Amar.

Entrena el alma. Entrénate en lo bello. Entrénate en la verdad. Entrénate en lo humano. Entrénate en la fe.

Me viene a la mente otra frase. “Danos hoy nuestra fe de cada día”. Dame hoy la fe de cada día. Entrena mi fe hoy. Como a María. La fe de aceptar su vocación y su misión. La fe de emprender un duro camino estando embarazada a punto de dar a luz. La fe de escuchar a unos pastores que hablan de la gloria de Dios mientras ella ve a su hijo en un pesebre. La fe de tener que huir. La fe de un hijo que es suyo pero que no lo es. La fe de la espada que atraviesa cada día su alma. La fe de meditar, dar vueltas en el corazón a todo aquello que no entiende… La fe al pie de la cruz.

Dame hoy la fe de cada día. Porque la de ayer ya no me basta. Porque la de mañana aún está por venir, como el mismo mañana. Porque hoy es día de salvación. Porque hoy es día de conversión. Porque hoy se me regala de nuevo la posibilidad de creer.

“Entrena el alma”. Vuélvete a Dios. Lee en tu vida que “para Dios no hay nada imposible”. Lee en tu historia el amor de Dios, sí, en toda tu vida. Entrena el alma. Ayuna. Da limosna. Reza.

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