El relativismo: respuesta de Benedicto XVI

Entrevista de P. Seewald a Benedicto XVI

La catedrática de la Universidad de Lund (Suecia) Inger Enkvist afirma que está muy extendido entre buena parte del mundo universitario el “relativismo” según el cual “no podemos captar la realidad sin pasar por el filtro de nuestra cultura y de nuestra persona. Según esto, el resultado de la observación ya estará decidido de antemano por la característica del investigador (…) Se afirma que toda visión es precedida por la teoría [palabra deriva del griego θεωρειν, ‘mirar a través de’] , es decir, todo es ideología”.

Podríamos, pues, definir el relativismo como la postura gnoseológica según la cual no hay verdad o cualquier afirmación vale lo mismo que otra, incluso que su contraria. Tal actitud,según Enkvist “hiere de muerte” la autoridad del docente.

Pero, además, reflexionemos sobre lo siguiente:

Educar significa “introducir a una persona en la realidad”, lo cual quiere decir introducirla en el significado de la realidad, pues uno aprehende la realidad cuando sabe darle una interpretación sensata. Es más, desde un punto de vista psicológico causa una verdadera disforia no poder encuadrar una determinada experiencia en un marco significativo.

Pero la cultura postmoderna en la que nos hallamos inmersos afirma que lo único que existe son interpretaciones de la realidad y que, por lo tanto, cualquier interpretación y su contraria son igualmente válidas.

Entonces nos encontramos ante un grave dilema pedagógico: la pasión por la verdad, que es una de las principales motivaciones para la propia formación, ¿tiene sentido? ¿vale la pena embarcarse en el arduo esfuerzo del estudio, la investigación o la reflexión si cualquier conocimiento tiene el mismo valor que su opuesto?

Consecuencia: Lo que se aprende es provisional y el profesor queda relegado a un mero dinamizador del grupo.

¿Qué responde Benedicto XVI a la pregunta sobre el relativismo que le formula el periodista Peter Seewald?

Pregunta: […] Se ha llegado a considerar la verdad como un concepto demasiado subjetivo como para que todavía se pueda encontrar en él un parámetro de vigencia general. La distinción entre lo auténtico y lo inauténtico parece haber sido suprimida. Todo es, en cierta medida, negociable. ¿Es éste el relativismo contra el cual advierte usted con tanto ahínco?

Respuesta: […] Se tiene temor cuando alguien dice que tal cosa es la verdad o hasta afirmar poseer la verdad. Nunca la poseemos; en el mejor de los casos, ella nos posee a nosotros. Nadie discutirá que es preciso ser cuidadoso y cauteloso al reivindicar la verdad. Pero descartarla sin más como inalcanzable ejerce directamente una acción destructiva.

Gran parte de la filosofía actual consiste realmente en decir que el hombre no es capaz de la verdad. Pero, visto de ese modo, tampoco sería capaz de ética. No tendría parámetro alguno. En tal caso sólo habría que cuidar del modo en que uno más o menos se las arregla, y el único criterio que contaría sería, en todo caso, la opinión de la mayoría. Pero qué destructivas pueden ser las mayorías nos lo ha mostrado la historia reciente, por ejemplo, en sistemas como el nazismo y el marxismo, los cuales han estado particularmente en contra también de la verdad.

 

 

Referencias:

  • Inger Enkvist (2006) Repensar la educación, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, p. 109 –110.
  • C. Caffarra, conferencia “La educación, un desafío urgente” (29-IV-2004).
  • Benedicto XVI (2010) Luz del mundo, Herder, Barcelona, p. 63 – 64.
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