Sobre como estudiar

A la hora de como ayudar a nuestros estudiantes a como estudiar, también la Iglesia nos ilustra con los consejos de Santo Tomás de Aquino y los de San Vicente Ferrer.

Carta exhortatoria de Sto. Tomás de Aquino a Fray Juan, sobre cómo estudiar.

“Puesto que me preguntaste, Juan carísimo en Cristo, de qué modo debes aplicarte para adquirir el tesoro de la ciencia, este es el consejo que te doy:

  1. Que por los riachuelos y no de golpe al mar procures introducirte, ya que conviene ir a las cosas difíciles a través de las más fáciles
  2. Por tanto, este es mi consejo y tu instrucción: sé tardo para hablar e incorpórate tarde a los coloquios.
  3. Depura tu conciencia.
  4. No abandones el tiempo dedicado a orar.
  5. Ama permanecer en tu celda, si quieres ser introducido donde está el vino añejo.
  6. Muéstrate amable con todos.
  7. No pretendas conocer con todo detalle las acciones de los demás.
  8. Con nadie te muestres muy familiar, porque las familiaridades originan desprecios y suministran materia para sustraerse al estudio.
  9. En lo que dicen o hacen los mundanos no te impliques de ninguna manera.
  10. Apártate del discurso que pretende explicarlo todo.
  11. No dejes de imitar los ejemplos de los santos y hombres buenos.
  12. Sin importarte a quién oigas, encomienda a la memoria lo que se diga de bueno.
  13. Lo que leas y oigas, esfuérzate en entenderlo.
  14. Acerca de los asuntos dudosos, cerciórate.
  15. Preocúpate de guardar cuanto puedas en el cofre de la mente, como quien ansía llenar un recipiente.
  16. No pretendas lo que es más alto que tú.

Siguiendo estas indicaciones, echarás ramas y darás frutos útiles a la viña del Señor Altísimo, mientras vivas. Si sigues estos consejos, podrás alcanzar aquellos a lo que aspiras.”

San Vicente Ferrer – Conducta en el Estudio

“Cuando leas y cuando estudies debes referir tu pensamiento a Nuestro Señor Jesucristo, hablando con El y pidiéndole la verdadera inteligencia y sentido de las cosas.

No temas interrumpir el estudio cerrando los ojos con el fin de recogerte y ocultarte por un instante en las llagas de Jesucristo […].

Pasado este espiritual impulso, que ordinariamente dura poco, puedes volver a hacer memoria de cuando estabas estudiando poco antes y, entonces, te será dada una mayor claridad y una más perfecta inteligencia de todo ello. Vuelve pues, al estudio o lectura a la oración, combinando estos dos ejercicios. Por esta alternativa hallarás mayor fervor en la oración y más claridad en el estudio […].

El estudio debe ser algo más que un trabajo intelectual. Una obra de la inteligencia, si, pero una obra en la que tiene también su sitio el corazón […]. La oración por tanto, debe sostenerlo, penetrarlo y hacerlo fecundo.”

 

 

Referencias:

  • Lobato Casado, A. & Martínez Puche, J.A. Tomás de Aquino, el santo, el maestro. Edibesa, Madrid 2001.
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